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Ofender por ofender.

Por. Francisco Florez Vargas

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Ofender por ofender, siempre que venda: regla de oro del periodismo en
Colombia.

Una hipótesis. Digamos que el señor Hugh Hefner, propietario de Play Boy,
resuelve publicar en su revista una serie de fotografías a propósito de la pascua
judía. Imaginen sendas fotos de mujeres desnudas en poses eróticas frente a
altares judíos, alumbradas por menorás (el candelabro sagrado de siete velas)
mientras apenas cubren sus genitales con pedazos de la Sagrada Torá o Escritura,
al tiempo que juegan con estrellas de David. Un escenario fotográfico artístico.

Reelegido Don Alejandro Ordoñez: El Gran Cruzado

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Editorial Restauración Nacional / TW: @ColombiaDerecha

Para Restauración Nacional es un honor y un privilegio haber acompañado  al Dr. Alejandro Ordoñez en su campaña de reelección como Procurador General. Contar con un hombre de su talante, su rigidez moral, su compromiso con los más altos intereses de la Patria y del pueblo colombianos como Jefe Supremo del Ministerio Público en estos momentos aciagos de la Patria llena de esperanza y confianza en un mejor porvenir para las nuevas generaciones.

Plazas Vega se defiende y acusa

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Explosiva entrevista al Coronel Alfonso Plazas Vega en Caracol TV

PLAZAS VEGA SE DEFIENDE Y ACUSA A LA  EX-FISCAL  ANGELA MARIA BUITRAGO Y A LA JUEZ MARIA ESTELA JARA. “LOS CADAVERES DE LOS SUPUESTOS DESAPARECIDOS LOS TIENE LA FISCALIA GENERAL DE LA NACION”

El Coronel, condenado por la desaparición de once personas durante la recuperación del Palacio de Justicia, rompe su silencio. En explosiva entrevista con Diego Fajardo, habla de su vida tras las rejas y de la presunta suplantación del principal testigo en su contra.

Percepción no, triste realidad

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Por Cristina de Toro R. / El Colombiano

Es muy preocupante que, inclusive después de la reciente incursión de los narcoterroristas de las Farc en la carretera Antioquia-Costa Atlántica, en la que además de asesinar al Comandante de Policía de Carreteras, Mayor Félix Jaimes, quemaron tractomulas y buses intermunicipales, el presidente Juan Manuel Santos, su ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, y el comandante de las Fuerzas Militares, Almirante Édgar Cely, no admitan el grave deterioro que viene sufriendo la seguridad nacional y nos quieran hacer creer que todo se reduce a un problema de percepción.

Los altos mandos han manifestado, además, estar bastante sorprendidos porque sea, precisamente en este semestre que, dizque según sus estadísticas podría considerársele como uno de los más tranquilos de los últimos años, los colombianos nos encontremos tan alarmados por el “supuesto” detrimento en materia de seguridad.

Tal parece entonces que el secuestro de los tres ingenieros chinos de la petrolera Emerald Energy en Caquetá y los 21 ataques que las Farc han cometido en diferentes carreteras del territorio nacional; el asesinato de decenas de civiles y militares, las más de 30 incursiones de los narcoterroristas en Cauca, las emboscadas a las patrullas de policía; los ataques contra torres de energía, puentes y oleoductos; los atentados a poblaciones indígenas, el carrobomba en Popayán, las minas antipersona, los cientos de heridos, etc., sumados a la aterradora ola de inseguridad que está azotando las principales ciudades del país, son meras percepciones.

Que el 68% de los colombianos consideremos que en materia de seguridad el país va muy mal, como lo revela la última encuesta de Gallup (realizada antes de los trágicos hechos en la carretera antioqueña y en la que además no se incluyó a la población de los municipios más golpeados por los narcoterroristas de las Farc y el Eln), es sumamente delicado como para que el presidente Santos nos diga que estos problemas de inseguridad que nos están azotando, tanto en áreas rurales como urbanas, no son más que “un síntoma de la debilidad” de las Farc, que son “ataques terroristas que hacen una o dos personas”, “lanzan una granada o hacen un ataque con ráfaga de fusil, y salen corriendo, porque no tienen capacidad de confrontar a la Fuerza Pública”.

O bien, que diga que la gente se siente insegura porque los periodistas, a falta de otros temas importantes, machacan demasiado los temas de crónica roja.

Los colombianos merecemos explicaciones menos tontas, máxime, cuando nuestra propia vida es la que está en riesgo.

Es apremiante que el presidente Santos deje de preocuparse tanto por darles gusto a nuevos mejores amigos y a esa Unidad Nacional (Partido Liberal principalmente), que para lo único que ha servido es para acabar con cualquier posibilidad de oposición y, más bien, cumpla con el compromiso que adquirió de continuar con la política de Seguridad Democrática que, al fin y al cabo, fue el que lo llevó a la Presidencia de la República.

Para ello es indispensable que asuma, como se lo enseñó quien fuera su superior hasta hace poco tiempo, el liderazgo de esa política y que nombre un Ministro de Defensa y un Comandante de Fuerzas Militares con carácter aguerrido para que hagan sentir que hay autoridad y que con hechos (no exhibiendo unas extrañas cifras indicadoras del orden público), inspiren confianza y podamos sabernos protegidos.

No estamos dispuestos a permitir que la seguridad nacional se deteriore un ápice más y que a los colombianos nos vuelva a sobrecoger aquel aterrador sentimiento de desesperanza que tuvimos que soportar por tantos años.

Esta inseguridad rampante no es cuestión de percepción señores, es una triste realidad.

Las ONG son unas idiotas útiles

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por Fanny Kertzman / Kien y Ke

La nueva mescolanza

No es ningún secreto que las Farc infiltran las organizaciones políticas y sociales como lo revelan los correos de Reyes y sus secuaces (ver). Se cubren muchas veces con el manto sagrado de ONG “que protegen lo derechos humanos”. Sí, estas ONG defienden los derechos humanos, pero solo los de la guerrilla.

Incluso el Presidente Rafael Correa del Ecuador denunció el 25 de junio el contubernio Farc/ONG  en la zona fronteriza con Colombia” “Hay algunas [ONG] que incluso son cómplices de los grupos irregulares”, aseguró Correa…donde…actúan las Farc y bandas armadas del narcotráfico…entre 2007 y 2010 la cooperación internacional en la frontera… totalizó 143 millones de dólares, y..el 49% de esa ayuda la han ejecutado 70 ONG extranjeras. (Correa) recordó el caso de una  ONG… que asistía a colombianos desplazados por la violencia y a la que en 2009 le fue retirada la inmunidad diplomática por sospechas sobre supuestos tratos con las Farc”(ver).

El Darién antioqueño y chocoano, donde actúan las Bacrim y los frentes 5, 57 y 58  de las Farc, es una zona geográfica clave para el tráfico de coca y armas, en la frontera con Panamá. Allí actúan ONG nacionales como la Comisión Intereclesial Justicia y Paz e internacionales como Brigadas de Paz y Pasc Canada.

En los años noventas aparentemente un contubernio de ONG, Farc y Alcaldía se ideó la controvertida Comunidad de Paz de San José de Apartadó, en la que, supuestamente, la población se marginaba del conflicto y prohibía la entrada de actores armados. En plata blanca eso significó, mas bien, que la Fuerza Pública no podía entrar a la zona, para así garantizar la plena movilidad de las Farc, como lo han comprobado los testimonios de desmovilizados como alias Karina y alias Arlington. La zona está alambrada y hay que pedir permiso para entrar y salir, dizque por seguridad (de la guerrilla probablemente).

Conquistando territorio para asegurar los corredores del narcotráfico y armas, el modelo de Apartadó se ha extendido a las comunidades de la Cuenca de los ríos Curvaradó y Jiguamiandó, en el Chocó. La versión moderna se llama “Zonas Humanitarias”, que comprende asentamientos de campesinos desplazados por el Frente 57 de las Farc en sitios como Camelias, Gengado Medio, Corobazal, Buena Vista, San José de Gengado, No Hay como Dios y Andalucía, en la cuenca del río Curvaradó, que también están alambrados y bajo la opresión de la guerrilla.

La comunidad negra alega que la ayuda que deberían recibir para reconstruir sus viviendas, después de haber sido desplazados, se queda en manos de Justicia y Paz. Lo mismo sostienen los indígenas residentes en la zona.

Testimonio Brisas del Mar, familias desplazadas.


Los indigenas también acusan a Justicia y Paz.

Las ONG extranjeras presentes en la cuenca del río Curvaradó son conocidas de autos. Su labor consiste en mandar gringuitos ilusos a “acompañar” a supuestos “defensores de derechos humanos”, en todos sus desplazamientos, como escudos humanos. Pero vienen a otra cosa, como lo muestra esta foto*:

Mientras la reunión se adelantaba, abajo de la casa parroquial, en forma clandestina dos mujeres extranjeras que se identificaron como miembros de la ONG PBI (Peace Brigades International), llevaban un registro escrito de lo que en la Asamblea se trataba. Una vez fue puesta en evidencia, se quitó la gorra que la identificaba.

Esta gringuita está espiando debajo del salón donde se celebra una Asamblea de la Comunidad de la Cuenca del Curvaradó. Su gorra dice Peace Brigades. ¿Quién la habrá mandado a espiar? ¿De qué se esconde? Colombia ha expulsado a miembros de ONG extranjeras como aquellos que vienen a participar en Asambleas Sindicales como las de Sintrailnal, el Sindicato de la Industria de Alimentos que incluye trabajadores de Coca Cola y Nestlé. Hay una prohibición expresa a los extranjeros de participar en política en nuestro país.

Dado que el tema de derechos humanos se está agotando, las ONG le han cambiado el nombre a las “zonas humanitarias”, por el de “zonas humanitarias  y de biodiversidad”. Eso significa que su “causa” se amplía supuestamente a la protección del medio ambiente.

Es el grito de batalla de que ahora los activistas se van a pegar de la supuesta defensa ambiental -que no les importa- para hacer no precisamente política, sino para encontrar nuevas fuentes de ingreso en las poderosas ONG ambientalistas internacionales, con el caballito de batalla de oponerse a la minería industrial, con la triste excusa de supuestamente defender el medio ambiente de la “predación extranjera que viene a llevarse nuestros recursos”, cuando en realidad es que porque con ella llega la presencia del Estado y se acaba el negociado de la minería ilegal, el nuevo tesoro de la guerrilla.

Mientras tanto se reparten la marrana de las donaciones internacionales, como Yasser Arafat, que murió con una fortuna de 3.000 millones de dólares que le robó al pueblo palestino en donaciones que venían de Naciones Unidas, entre otros dolientes.

Gobierno Mundial, revolución silenciosa, dictadura invisible

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Por Jesús Vallejo Mejia

En alguna de mis navegaciones por la red encontré estas expresiones que me parece que describen certeramente las tendencias básicas de los tiempos que corren.


Aunque en principio aun subsisten los Estados soberanos, es un hecho que las organizaciones internacionales, sobre todo la ONU, cada vez limitan más severamente la autonomía de aquéllos para decidir y actuar.

Si bien es cierto que las instituciones supranacionales dotadas de competencias legislativas, ejecutivas o judiciales capaces de constreñir a los Estados parecen ser incipientes en teoría, los hechos ponen de manifiesto que,  por distintos caminos,  aquéllos están perdiendo independencia, especialmente cuando  sus políticas requieren financiamiento, asistencia técnica y, en general, cooperación de parte de entidades internacionales o de otros Estados.

Las tendencias apuntan, pues, hacia la instauración de un gobierno mundial. La internacionalización de la economía, de las normas jurídicas, de la técnica, de la cultura, etc. aportan indicios de que hay una fuerte comunidad internacional que busca imponerse por encima de las debilitadas comunidades nacionales.

Aunque éstas conservan en buena medida la fidelidad de las masas, las clases dirigentes se inclinan, en cambio, por el internacionalismo, de suerte que, con el parecer de aquéllas o sin él, tratan de imponer en sus respectivas comunidades las pautas que  consideran que están en vigencia en la aldea global.

De ese modo, el criterio de legitimación de no pocas iniciativas  que incluso podrían resultar chocantes para las poblaciones vernáculas, es su aceptación internacional, entendiendo por ello lo que se valida en un medio difuso, más o menos etéreo, pero actuante, en el que se amalgaman las elites financieras, académicas, burocráticas, profesionales, corporativas, intelectuales, etc. que inciden en el sistema de las relaciones internacionales.

Ese tránsito de la supremacía nacional a la internacional entraña una verdadera revolución más o menos silenciosa en cuya virtud el viejo orden político que se halla en estado agonizante se ve sustituído sin estridencias, pero de manera efectiva, por otro en el que necesariamente hay que considerar el papel de los actores internacionales.

Al lado de esta revolución hay otra también silenciosa que obra en el ámbito de la cultura. Se trata del cambio radical en las costumbres, muy especialmente en los ámbitos de la sexualidad y la familia, pero también en las orientaciones vitales.

Como diría Nietszche, asistimos a una profunda transmutación de valores, visible más que todo en el mundo occidental, cuya secularización lo separa cada vez más de sus raíces cristianas.

De ese modo, las normatividades, las instituciones y las prácticas no sólo tienden a ignorar el legado de más de mil quinientos años de nuestra vieja civilización, sino a combatirlo y erradicarlo.

La distinción que por obra de la naturaleza se da entre los sexos, los frenos a la desmesura y las desviaciones de la sexualidad, la consideración de la familia como célula de la sociedad, el carácter sagrado de la vida que germina en el vientre materno, el control individual y social del deseo y los impulsos de una naturaleza proclive al desorden , en fin,  esa aspiración hacia lo alto que, citando a Ricoeur, reitero que es el motor que anima el proceso civilizatorio, van en vía de extinción por obra del nihilismo individualista y materialista que se ha venido imponiendo en las últimas décadas de manera vertiginosa y contundente.

Es una revolución cuyas manifestaciones callejeras se advierten en los pintorescos desfiles del “Orgullo Gay”, sin necesidad de golpes de estado, pronunciamientos, manifiestos ni declaratorias de estados de emergencia, como tampoco de fusilamientos, destierros, prisiones políticas, cierre de periódicos, etc. Pero no por ello deja de ser devastadora.

Sus promotores la fundan en cierta idea del progreso y la emancipación humana a cuyo tenor las viejas consignas de dignidad, libertad e igualdad sirven de eco de tendencias que se cree que instaurarán una nueva era de bienestar para todos los individuos, pero de la que no pocos desconfiamos pensando que será más bien de decadencia moral e incluso de destrucción.

La sincronización que se advierte en estos movimientos en distintas latitudes indica que proceden de alguna fuente común y no son obra de la generación espontánea dentro de las comunidades.

Lo que se advierte a partir de las consignas sectarias, agresivas y hasta indecentes de sus promotores, es una verdadera conjura cuyos hilos se mueven desde algún cenáculo que no se atreve a mostrar su rostro.

Es la dictadura invisible que, aprovechando la razonable tendencia a la internacionalización que se da en todos los ámbitos y el buen crédito de los valores de dignidad, libertad e igualdad de los seres humanos que ha consagrado el Cristianismo, aspira a imponer un Nuevo Orden Mundial en el que reine la depravación.

El modelo de los revolucionarios silenciosos y la dictadura invisible lo encontramos en las ciudades malditas, Sodoma y Gomorra. Por eso he dicho en un trino que el primer desfile del “Orgullo Gay” lo hicieron  los habitantes de Sodoma que le exigían a Lot que les  entregara a los emisarios de Jehová “para  conocerlos”.

¿Cuál es la secta que ejerce esa dictadura invisible?

25 años de la visita a Colombia de S.S Juan Pablo II

Armero

“¡Alabado sea Jesucristo! Vengo a vuestro noble país, amado pueblo de Colombia, como mensajero de evangelización que enarbola la cruz de Cristo, deseando que su silueta salvadora se proyecte sobre todas las latitudes de esta tierra bendita”. Esas fueron las palabras que el papa Juan Pablo II pronunció al pisar tierra colombiana el 2 de julio de 1986.

Aterrizó en Bogotá y pasó por Cali, Medellín, Popayán, Tumaco, Chiquinquirá, Barranquilla, Cartagena, Pereira y Armero, Karol Wojtyla trajo un mensaje de esperanza y armonía al país en medio del narcotráfico, la existencia de varias guerrillas, la toma del Palacio de Justicia y los desastres naturales de Popayán y Armero.

Las experiencias de este beato de la iglesia católica, en Colombia fueron recogidas en un documental por José Ignacio Penagos, un periodista y productor paisa que reside en Madrid, España.

Huella y Camino es un documental de José Ignacio Penagos y César Mauricio Velásquez, coproducido por InFocusMadrid de España, INFOCUS SAS de Colombia y San Pietro Films de Italia; con el apoyo de la Embajada de Colombia ante la Santa Sede.

Este documental es un viaje a la esperanza que revive la visita del Beato Juan Pablo II a Colombia. Un recuerdo vibrante de un Papa que con la Cruz de Cristo, llegó al corazón de los cristianos, para dejar huella de vida, verdad y fortaleza.

Huella y Camino, Juan Pablo II, 25 años después de su visita a Colombia, es un documenta de 43 minutos que recuerda los “Siete Días Blancos de Colombia” en los que cesó toda forma de violencia en el país. Quizás, los únicos días de paz que ha vivido Colombia en los últimos tiempos.

Huella y Camino nace como homenaje a la figura del “Apóstol de la Paz” en una año en el que se celebran los 25 años de su visita a Colombia y se produce su beatificación.

La Conferencia Episcopal de Colombia también presentó un sitio web para conmemorar este acontecimiento, donde podrá encontrar el recuento y episodios memorables de su visita a Colombia:

http://juanpabloiiencolombia.co/home

De las bacrim y otras yerbas

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Por Fernando Londoño Hoyos

Le va tan mal al presidente Santos con la asignatura que más comprometido lo tiene, la de la Seguridad, que ya no la aprueba ni con el coro ayer unánime de sus conversos favoritos.

Quien haya leído la columna dominical de María Isabel Rueda lo tendrá bien entendido. Después de las zalemas de rigor, vienen los fuetazos. Que se limitan a decir lo que todo el mundo sabe desde hace rato, y es que estamos de vuelta a los peores días. Tal vez difiera en el diagnóstico del mal, pues que no habla de la pobre conducción de la guerra, ni de la que se libra, brutal y sin piedad, contra los soldados que ayer nos defendían afrontando todos los riesgos. Esa guerra jurídica, que ya tocó la Fuerza Aérea, les ha quitado a las tropas lo único que no puede perder un Ejército que combate, que es el corazón. Pues la señora Rueda, que no se distancia en sus amargas críticas de las que hace su vecina de columna, Salud Hernández-Mora, revela lo que muchos sabían sin decirlo: volvió la vacuna.

La vacuna es el síntoma terrible de la desesperanza. El que paga sabe que no tiene autoridad que lo defienda, bien porque no existe o porque no lo quiere defender, o porque no se atreve a intentarlo. Desde luego que lloverán las declamaciones sobre la confianza que a cada ciudadano le merecen las Fuerzas Militares, y las condenas a quienes se atreven a insinuar lo contrario. Pero si las guerras se ganaran con discursos y propaganda, Goebbels no se habría suicidado.

Se han reducido dramáticamente las deserciones de los guerrilleros. Pero eso también tiene una explicación. Y es que los hay muy pocos y esos pocos andan tan hundidos en la selva, que no oyen las voces que quieren rescatarlos. Seguro. Por eso, los que andan en las ciudades dando golpes y preparando otros. Los que vuelan carros de la Policía con nuestros muchachos adentro. Los que atacan los pueblos. Los que cometen masacres espantables. Los que acosan los campamentos petroleros, son descarriados, que se salieron de la selva por error y no saben cómo volver a ella. Los que están volviendo a reclutar niños y siembran cada día más minas y lanzan cilindros y asesinan candidatos, y amenazan alcaldes, esos no existen. Son impresiones. Exageraciones de la extrema derecha.

Pero lo que más nos ha impresionado de la incompetencia con que se está manejando la materia es la actitud de los ministros del Interior y de Defensa sobre la propuesta de las bacrim. Aceptemos que puede ser un bluf. Los ha habido tantos. Aceptemos que con ellas no hay negociación política posible, que de otra parte no están pidiendo. Aceptemos que el señor obispo de Montería haya sido engañado. Aceptemos todo eso. Pero mandar al diablo esa posibilidad, sin examinarla, es una insensatez sin atenuantes.

Dice monseñor que quieren entregarse cinco mil. Y que llegarían con sus fusiles y con noticia precisa sobre los cultivos que protegen, los laboratorios donde producen la cocaína, las rutas y los cómplices para sacarla de Colombia. Como quien dice, traen la paz entera del país. Y no les hablamos.

Dicen los ministros que las bacrim son organizaciones criminales que no merecen la atención del Gobierno. Las Farc y el Eln, en cambio, son grupos políticos con los que se habla de política. Es un mal chiste. Entre los unos y los otros no hay diferencia alguna. Son igualmente perversos, igualmente caóticos en su estructura y malvados en sus fines y sus medios. Y, de paso, viven de lo mismo. De la cocaína y de tal cual secuestro. Y de tal cual extorsión. Y de tal cual asalto.

El presidente Santos no se ha lucido con el huevito de la seguridad. Y lo quieren llevar a cometer, con las bacrim, el peor de los errores.

OTRA SALVAJADA DE LAS FARC

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Por Capitán Juan Alfonso Fierro Manrique – Presidente ANALVET
e-mail: analvetcolombia@gmail.com

El lamentable y cruel atentado en el que perdió la vida el Mayor Félix Jaimes Comandante de la Policía de carreteras de Antioquia, y en el que quedaron gravemente heridos dos de sus escoltas, es otra demostración de la sevicia de unos narcoterroristas asesinos insensibles que no conoce un lenguaje distinto al de la barbarie para tratar de imponer sus anacrónicas ideologías en procura de irracionales e insensatas pretensiones.

Aunque el Gobierno lo quiera desconocer, el retroceso en materia de seguridad ya es inocultable porque el enemigo, siempre al acecho, está aprovechando las falencias que detecta en su “contraparte” para ajustar y replantear su modus operandi.

El ataque furtivo, cobarde, realizado por pocos elementos TERRORISTAS, practicado últimamente por los bandidos, está reemplazando la confrontación abierta que nos les dio resultados en épocas pasadas, pero que ahora está comenzando a ser efectivo en la implantación del terror en las carreteras, para amedrentar la población entera.

Dentro de las muchas falencias que se podrían enumerar para tratar de explicar el resurgimiento de estas acciones criminales que se creían definitivamente erradicadas y/o por lo menos controladas, están las siguientes:

1- La sociedad ha dejado sola a su Fuerza Pública librando un conflicto que es responsabilidad de todos.

2- Los medios de comunicación basan su rating en el desprestigio de la Institución armada, muchas veces con informaciones sesgadas carentes de veracidad.

3- Los jueces son laxos con los Narco-terroristas asesinos pero implacables con los uniformados a quienes frecuentemente condenan sin pruebas que demuestren responsabilidades más allá de una duda razonable.

4- El Ministerio de la Defensa está en manos de un político que solamente conoce esa profesión y que merecidamente no goza de acogida dentro del personal subalterno por sus traicioneras actuaciones en contra de legítimos derechos.

5- La moral de la tropa está en su nivel más bajo porque no encuentra, aparte de dulzonas frases de cajón que ya nadie quiere oír, ningún respaldo de sus superiores jerárquicos para resolver los ingentes problemas que la aquejan.

6- La rutina en las operaciones deja en el olvido protocolos que pueden salvar vidas. ¿Cómo no se asegura un área antes de ingresar en ella para detectar
Explosivos en donde existe alta probabilidad de que los bandidos los hayan dejado armados para cubrir su retirada?

6- El Comandante en Jefe anda más preocupado por congraciarse con sus nuevos “mejores amigos” que por atender los reiterados clamores que se le dirigen en todos “los idiomas” para que solucione los problemas de la tropa, desmotivada en grado extremo ante la indiferencia que percibe de parte de quien tiene el poder y la responsabilidad de resolverlos.

¿Será que así se podrá ganar una guerra?

Señor Ministro de Defensa: De acuerdo con Ud.: el Señor Mayor Jaimes murió cumpliendo con su deber, mientras que Ud. sigue viviendo sin cumplir los suyos.

Nuestras condolencias a la familia del compañero asesinado.

EL CURA Y LAS FARC

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Por Voz de la Raza  http://vozdelaraza.blogspot.com
¿Quién es el Padre Javier Giraldo? Es un seguidor de la Teología de la Liberación, la extrema izquierda de los jesuitas que data de los años sesenta, admirador ferviente de Camilo Torres, el cura guerrillero.
Giraldo se expresó así con ocasión de los 40 años de su muerte, en ceremonia celebrada el 15 de febrero de 2006 en la Universidad Nacional: “…tradiciones filosóficas, religiosas y jurídicas han mirado con respeto la opción de las armas cuando tiene el carácter de un último recurso puesto al servicio de ideales justos”

Es fundador y director vitalicio de la ONG Comisión Intereclesial Justicia y Paz. Como justificación ideológica para su militancia, Giraldo menciona como su filosofía que (www.justiciaypazcolombia.com) “comprendemos que las expresiones de rebelión armada a través delas guerrillas existentes en Colombia han nacido en convicciones éticas y políticas… La existencia de diversas organizaciones armadas guerrilleras son la expresión del ejercicio del Derecho a la Guerra,a la Rebelión Armada reconocida en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y en los Derechos de los Pueblos”. ¿Conclusión? El Padre Giraldo considera a las Farc como una fuerza legítima y ambos actúan de la mano.
Giraldo es amo y señor del Darién antioqueño y chocoano junto con los frentes 5 y 58 de las Farc, en una región geográfica clave para el tráfico de coca y armas, en la frontera con Panamá. En los años noventa Giraldo se ideó la controvertida Comunidad de Paz de San José de Apartadó, en la que, supuestamente, la población se marginaba del conflicto y prohibía la entrada de actores armados. En plata blanca eso significó, mas bien, que la Fuerza Pública no podía entrar a la zona, para así garantizar la plena movilidad de las Farc, como lo han comprobado los testimonios de desmovilizados como alias Karina y alias Arlington.
Conquistando territorio para asegurar los corredores del narcotráfico y armas, el modelo de Apartadó se ha extendido a las comunidades de la Cuenca de los ríos Curvaradó y Jiguamiandó, en el Chocó.
Justicia y Paz, de la mano de las Farc, pretenden ser los dueños absolutos de los territorios,determinando quiénes son los líderes comunitarios y a quienes se saca del paso, como a Manuel Moya, Graciano Blandón y su niño Jair, que el 17 de diciembre de 2009 fueron secuestrados, torturados y asesinados en el Carmen del Darién por el frente 58. Su delito fue haber llegado hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos en Costa Rica, en su papel de líderes democráticamente elegidos por la Comunidad, a denunciar el espolio de Justicia y Paz de la mano de las Farc (ver video 1).
Giraldo firmó su sentencia de muerte al tacharlos públicamente de paramilitares. La comunidad negra se queja de que la ayuda que deberían recibir para reconstruir sus viviendas, después de haber sido desplazados por la guerrilla, se queda en manos de Justicia y Paz (ver video 2).
Lo mismo sucede con los indígenas residentes en la zona (ver video 3). El Padre Giraldo ha declarado el área como “zona humanitaria”, lo que significa que físicamente han delimitado el territorio con alambrado y nadie puede salir o entrar sin su permiso o el de sus agentes, la guerrilla. Germán Marmolejo reemplazó a Blandón y Moya como líder de la comunidad. Fue reconocido como tal por el Ministerio del Interior el año pasado y en prueba de ello le proporcionaron una camioneta  blindada y protección. Y claro, el 2 de septiembre de 2010, al poco tiempo de ser elegido, fue víctima de un atentado cerca a Turbo. Lo salvó la camioneta blindada (ver video 4).

En el Darién actúan ONG´s extranjeras conocidas de autos. Una es Peace Brigades y la otra Pasc Canada. Su labor consiste en mandar gringuitos ilusos a “acompañar” a supuestos “defensores de derechos humanos”, aquellos que tienen la aprobación del Cura Giraldo, en todos sus desplazamientos, como escudos humanos. Pero vienen a otra cosa, como lo muestra esta foto*:

Estas gringuitas está espiando debajo del salón donde se celebra una Asamblea de la Comunidad de la Cuenca del Curvaradó. Su gorra dice Peace Brigades. ¿Quién la habrá mandado a espiar? ¿De qué se esconde?
Ahora al Padre Giraldo y sus congéneres les ha dado por rebautizar su causa.
Dado que el tema de derechos humanos se está agotando, le han cambiado el nombre a las “zonas humanitarias”, aquellas alambradas donde los habitantes no se pueden mover libremente, por el de “zonas humanitarias y de biodiversidad”. Es el grito de batalla de que ahora se van a pegar de la supuesta defensa del medio ambiente para hacer activismo no precisamente político, sino para encontrar nuevas fuentes de ingreso en las superpoderosas ONG´s ambientalistas del primer mundo y, de paso, repartirse la marrana con la guerrilla.
Mientras la reunión se adelantaba, abajo de la casa parroquial, en forma clandestina dos mujeres extranjeras que se identificaron como miembros de la ONG PBI (Peace Brigades International), llevaban un registro escrito de lo que en la Asamblea se trataba. Una vez fue puesta en evidencia, se quitó la gorra que la identificaba.

Video 1. Declaraciones de Manuel Moya y Graciano Blandon por las cuales lo mataron

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Video 2. Testimonio Brisas del Mar, familias desplazadas
Video 3. Los indigenas también acusan a Justicia y Paz.
http://www.youtube.com/watch?v=iB7fTN3uiP0&feature=mfu_in_order&list=UL
Video 4. Así quedó el carro de Germán Marmolejo después del atentado en septiembre de 2010